14 de abril. La RepúblicaCrítica

+TP

Calidad del contenido

Satisfacción


Calidad del contenido: 3/5

Violencia: +16

Miedo: +18

Sexo: +16

Drogas: Todos

Conductas imitables: +16

Lenguaje: +16

Un preámbulo esperpéntico

La cronología de producción y emisión de esta serie no tiene desperdicio. Todo empieza en 2011. Con el boom de Cuéntame desde 2001 se multiplicaron las series marcadas por la historia de nuestro país: La señora, Amar en tiempos revueltos, 23-F, el día más difícil del Rey, Hispania14 de abril. La República era la continuación de La señora (un retrato de lo años 20 que duró tres temporadas y que incluso superó en audiencia a la intocable CSI). Realizada por el mismo equipo que realizó La señora y colaboró en El internado y Amar en tiempos revueltos esta serie llegó en un momento clave para que se la mirase con lupa: comienzos de 2011, época crítica y terminal del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y auge del movimiento 15M que daría lugar al partido Podemos. Era evidente la polémica que había tenido esta etapa histórica en la legislatura con motivo de la controvertida Ley de Memoria histórica.

La segunda temporada de esta serie estaba terminada y lista para emitirse a principios de 2012. Se acusó censura al PP de Mariano Rajoy, recién llegado al Gobierno, por retrasar esta temporada que finalizaba el 18 de julio de 1936 con el comienzo de la Guerra Civil. Finalmente la serie comenzó a emitirse el pasado mes de noviembre de 2018. En principio estaba previsto relegarla a un horario minoritario (con comienzo a las 23:30), algo que enfadó aún más a la productora de la serie y convenció a los responsables de programación a cambiarla a los sábados a las 22:10.  Una decisión que no ha solucionado el enorme problema de emitir una serie de hace 7 años: 14 de abril. La República  apenas llega al 6% de audiencia media (menos de un millón de espectadores). Un final muy amargo para un 2018 que ha sido claramente negativo para las series de TVE.

La veracidad histórica

La serie contó con un asesor histórico para asegurar la reconstrucción verosímil del nacimiento de la II República española: Ángel Bahamonde, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III. Aunque la serie se centra en la continuación de los amores imposibles y múltiples conflictos heredados de La Señora (de hecho el primer capítulo de 14 de febrero. La República se inicia como si fuese el inicio de la cuarta temporada de la serie, recordando los momentos más relevantes de la saga precedente), en este caso la Historia de España tiene un mayor peso. El conflicto de clases, la reforma agraria y los extremismos políticos de esa época son aprovechados para tensar aún más los resortes dramáticos de la serie.

Decía Angel Bahamonde. “Hemos intentado ser lo más neutrales posibles en la serie. Desde luego sí hemos evitado la visión maniquea de buenos y malos, pero es imposible no sentir una profunda emoción por los hombres y las mujeres que intentaron construir una España diferente y más justa”. Poco más habría que decir de la credibilidad histórica de la serie. Efectivamente hay series españolas y sobre todo películas, aún más atrincheradas, con un elenco de personajes más extremo. En este sentido la serie es más hábil que otras y procura no agredir ideológicamente desde el primer momento. También intenta ser algo más elegante para poder llegar a un público mayoritario, pero conforme avanza la serie llega el erotismo y el inevitable protagonista homosexual que hace que la serie caiga en los defectos anacrónicos y unilateralmente pedagógicos.  Por otro lado, es evidente que la emoción que el asesor y los creadores de la serie comparten por el modelo de la II República se nota en que apenas muestran los aspectos negativos de un sistema que no se caracterizó por lograr orden, igualdad y libertad.

Como dice uno de los directores José Frades «todos los bandos y todas las partes pueden tener razón, es una serie más humana que política, es una historia de sentimientos y humanidad, he intentado defender todo aquello que no pienso, todos los personajes han sido defendidos”. Una manera muy concreta de decir que quieren tener mucha audiencia y que para eso han intentado no molestar a los que piensan que la II República fue un sistema que acabó provocando una Guerra Civil.

Por lo demás la serie es un culebrón de “ahora te quiero, ahora te odio, desaparezco pero volveré en el último capítulo, me casé contigo pero en realidad tú no eres el padre de mi hija…” . Hay grandes actores como Alex Angulo, Verónica Jiménez o Fernando Cayo que intentan disfrazar los defectos clásicos de las series históricas españolas que en el fondo no dejan de ser un folletín venezolano. Y sobre todo está el olor inconfundible del cartón-piedra. Por mucho que se esfuerce Marta Belaustegui nunca será Marlene Dietrich ni su cabaret será el de  El angel azul.

Sobre el crítico

Claudio Sánchez de la Nieta

Crítico de cine y televisión de iCmedia, Aceprensa y Fila Siete. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Violencia

Miedo o angustia

Sexo

Discriminación

Drogas

Conductas imitables

Lenguaje

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