Arde MadridCrítica

+TP

Calidad del contenido

Satisfacción


Calidad del contenido: 3/5

Violencia: +7

Miedo: +7

Sexo: + 18

Drogas: +16

Conductas imitables:+ 18

Lenguaje: +18

En 2010 el director catalán Isaki Lacuesta presentó en el Festival de Cine de San Sebastián el documental «La noche que no acaba» sobre la larga estancia que vivió Ava Gardner en España entre 1955 y 1960. Se mostraba con humor y talento el cruce de culturas y la fascinación de muchos españoles por el glamour de Hollywood y sus gigantescos rodajes.

Paco León protagoniza, dirige y escribe esta serie que utiliza el mismo argumento adaptándolo al estilo personal que ha mostrado en películas como «Kiki, el amor se hace» (2016″ o las dos comedias protagonizadas por su madre: «Carmina o revienta» y «Carmina y amén». Le acompañan en el reparto un reparto espectacular que brilla en cada escena: Inma Cuesta, Julián Vilagrán, Anna Castillo, Carmen Machi… Interpreta a Ava Gardner una actriz norteamericana que su elección sorprendió a todos. Debi Mazar es una actriz que ha aparecido en más de un centenar de series en Estados Unidos como «Happy!» o «Younger», además de múltiples personajes secundarios en películas como «Canción de Nueva York!» o «Wonder Wheel!» de Woody Allen. Finalmente ha hecho un trabajo notable teniendo en cuenta el riesgo que tenía interpretar a una de las actrices más carismáticas del séptimo arte.

La serie tiene un ritmo ágil que logra que muchos personajes de la época aparezcan en las famosas fiestas de la diva norteamericana. Vemos desde el bautizo de Lolita a los enfrentamientos con el matrimonio Perón (vecinos de Ava y «víctimas» del jaleo nocturno), o la aparición de Lucía Bosé, Carmen Sevilla y las llamadas de Frank Sinatra desde Estados Unidos. Además hay una trama de un robo picaresca que recuerda al cine de Berlanga con esos personajes ridículos y entrañables. La utilización del blanco y negro es eficaz para enmarcar una historia tan explicable por la época que recrea.

Paco León consigue algunos momentos estupendos de autenticidad en las relaciones entre el servicio. Inma Cuesta borda su personaje de mujer de pueblo en una gran mansión con un acento y un tono similar al de películas como «Volver» de Pedro Almodóvar. Más histriónico y postizo es el personaje de Carmen Machi: enésima representación esperpéntica de la época franquista y su red de funcionarios.

Pero como sugería al principio de la crítica, a la serie le acaba perdiendo la constante zafiedad que es una seña de identidad de Paco León. Casi todas las relaciones entre personajes y los referentes sobre la época tienen que ver con una concepción de la sexualidad impulsiva y carente de romanticismo. No es casual que en los créditos de la serie aparezcan los protagonistas desvistiéndose, o que el último plano sea una plancha sobre ropa interior masculina. Se toma como postulado principal que los hombres y mujeres españolas eran seres traumatizados y reprimidos por una carencia de sexualidad marcada por la censura y los hábitos de una sociedad católica. Evidentemente a este reflejo le falta el verismo, los matices y la credibilidad de las historias que interesan a todo tipo de públicos.

Al ser un enfoque tan concreto y mostrado de una manera ten evidente, el arco dramático de los personajes y el interés de la trama se limita demasiado. Isaki Lacuesta también mostraba estos aspectos en su documental pero de una manera más sugerida y original, reflejando con mucha más complejidad la realidad social y la peculiaridad de la vida de una estrella de Hollywood en la España de los años 50.

Sobre el crítico

Claudio Sánchez de la Nieta

Crítico de cine y televisión de iCmedia, Aceprensa y Fila Siete. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Violencia

Miedo o angustia

Sexo

Discriminación

Drogas

Conductas imitables

Lenguaje

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