ÉliteCrítica

+18

Calidad del contenido

Satisfacción


Calidad del contenido: 2´5/5
Violencia: +18
Miedo: +18
Sexo: + 18
Drogas: +18
Conductas imitables:+ 18
Lenguaje: +18

Carlos Madrona y Darío Madrona tenían claro la serie que querían hacer y Netflix ha estado encantada de producirla. Llevan 15 años escribiendo ficciones para adolescentes de consumo fácil y adictivo: «Física o química», «Al salir de clase», «Maneras de sobrevivir», «Los protegidos»… Todas ellas tienen un elenco de actores veinteañeros que interpretan a personajes bastante más jóvenes envueltos en tramas rocambolescas, llenas de giros y vaivenes sentimentales que hacen que la historia pueda hacer todas las volteretas que sean necesarias para que nadie se aburre. «Élite» está muy cerca de «Física o química» pero con el importante condimento del thriller que ha tenido tanto éxito en «La casa de papel» (otra de las montañas rusas patrocinadas por Netflix que se ha convertido en una máquina de generar fans).

En una entrevista reciente a los creadores de «Élite» ambos se mostraban felices de la renovación de la serie para una 2ª temporada que llegará en 2019 y prometen que será «más salvaje y más guarra» que la primera. Esta declaración muestra claramente las intenciones de esta ficción que acumula ingredientes de sabor intenso que provoquen el interés inmediato del público juvenil: lucha de clases entre niños pijos y muchachos becados para ocultar un caso de corrupción, menores seropositivos con embarazos no deseados, intentos de suicidios, abuso de alcohol, drogas, relaciones homosexuales, sexting, bullying, chantajes, amenazas de muerte, tríos sexuales para afianzar una pareja algo desgastada por el paso del tiempo…

Hay muchos momentos en que los propios personajes no pueden ocultar el ridículo de las extremas situaciones. Como por ejemplo cuando Nadia, la joven estudiante musulmana, se cansa de que Guzmán vuelva a quitarse ropa delante de ella para impresionarla y le grita: «Otra vez». O cuando Christian le espeta a Carla un completo monólogo para que deje de utilizarle como maquina sexual y ladrón de bajo coste que termina con una frase de ella aludiendo a su faceta más instintiva («cerdísima» dice la hija de la marquesa). El famoso arco dramático de los personajes vuela por los aires ante las necesidades de la trama sea tan trepidante y morbosa que no deje pensar al joven espectador. La inverosimilitud es constante tanto en los irresponsables adultos como en los volubles adolescentes atacados por la aglomeración de conflictos. Con bastante gracia y clarividencia dice la madre de Ander a su hijo: «Es que hijo ya te vale. Con la de chicos que hay por ahí y te enamoras de un camello musulmán y gay». La sonrisa del personaje interpretado por Aron Piper lo dice todo.

Pero en el clímax de la serie sobresale el personaje de Marina: Con 14 años no se puede pedir más. María Pedraza hace todo lo que puede (que es mucho), pero es imposible hacer creíble a un personaje tan desorbitado e incoherente en sus múltiples y retorcidas maquinaciones. Recuerda mucho al personaje de Hannah Baker, la protagonista politraumatizada de «Por trece razones». Ambas tienen una hiperafectividad irracional perfecta como bomba atómica que, una vez que estalla, pretende ganarse la autocompasión unánime del público.

Está claro que «Élite» ha sido lo que pretendía: un éxito comercial para jóvenes que muestra un retrato generacional tópico y decadente sin recorrido ni veracidad. Son cínicos, egocéntricos, hedonistas, incapaces de dar algo que no tienen: bondad incondicional, ternura, madurez, reflexión… Esa gama apenas aparece en una serie que no aprovecha algunos actores con notables dotes interpretativas como Miguel Herrán, Itzan Escamilla, Mina El Hammani, Aron Piper o María Pedraza.

Sobre el crítico

Claudio Sánchez de la Nieta

Crítico de cine y televisión de iCmedia, Aceprensa y Fila Siete. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Violencia

Miedo o angustia

Sexo

Discriminación

Drogas

Conductas imitables

Lenguaje

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