Killing EveCrítica

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Satisfacción


Esta serie norteamericana se presenta como la primera comedia negra de espionaje feminista. En realidad no es la pionera, antes ya hemos visto acercamientos similares en ficciones como The Catch o Cómo defender a un asesino, las dos de la popular Shonda Rhimes. Aquí también hay una gata y una ratona que se persiguen. Sandra Oh (conocida como una de las caras más conocidas de Anatomía de Grey) interpreta a Eve Polastri, detective expulsada y reincorporada al MI5 para encontrar a Villanelle (Jodie Corner), una letal sociópata que elimina a sus víctimas seleccionadas sin dejar huellas.

Aunque la asesina es sádica y no deja de trabajar duro por cumplir sus objetivos no es un comedia “gore”. En cambio hay superficialidad, erotismo primario y humor frívolo a buen ritmo. Las dos protagonistas se complementan a la perfección y hacen que el juego sea entretenido para un público adulto.

La creadora es la actriz y guionista londinense Phoebe Waller-Bridge, que ya mostró su estilo en la comedia soez y escandalosa Fleablag. El talento en generar situaciones originales es innegable. El ingenio y el sarcasmo están muy presentes en diálogos de máxima acidez con una crueldad terminal y a ratos sugerente. Lo más atractivo es el dúo protagonista que logra hacer creíble e incluso atractivo a dos personajes muy carismáticos.

El irlandés David Holmes (´71, La suerte de los Logan) firma la música de la serie y se agradece que no sature cada episodio con esa habitual melodía ambiental de ficciones de este tipo. Con un poco menos de crudeza sería una serie muy recomendable.

Sobre el crítico

Claudio Sánchez de la Nieta

Crítico de cine y televisión de iCmedia, Aceprensa y Fila Siete. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

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